En los primeros dos días de lactancia reciben mayor protección inmunológica
Los bebés de cuatro a seis meses de vida alimentados con leche materna disminuyen en cincuenta por ciento el riesgo de sufrir infecciones gastrointestinales y respiratorias. A través de ese alimento los recién nacidos reciben durante los primeros dos días el calostro, que contiene la mayor concentración de hemoglobulina y “se considera como la primera vacuna” porque les reporta “una carga abismal de defensas”.
Es importante que después de los primeros veinte minutos del alumbramiento, la mamá inicie la lactancia del pequeño, quien al succionar los pezones, estimulará en el cerebro materno la producción de hormonas encargadas de generar la leche.
Así lo informó Blanca Pulido Medrano, coordinadora delegacional de Salud Pública del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Baja California Sur, quien dijo que la lactancia materna reduce las infecciones gastrointestinales y de vías respiratorias, principales causas de mortalidad, pues de cada mil nacimientos se registran 25 decesos, y éstos son más frecuentes entre los niños que no son alimentados al seno materno.
Otra ventaja de la leche materna es que es de fácil digestión y el calostro tiene cierto efecto laxante, ayuda a que sea más rápida la expulsión del meconio, que se identifica en las primeras evacuaciones verdes y duras del bebé. Al eliminarse, disminuye la reabsorción de la bilis que está contenida en él; de lo contrario los niños podrían presentar ictericia (una pigmentación de color amarillo).
La Coordinadora explicó que la madre produce la leche especial que su bebé necesita, pues si un bebé es prematuro su mamá va a crear la leche para las características propias del niño, y ello le permitirá desarrollarse física y psicológicamente en forma normal, el vinculo emocional que se establece entre madre-hijo, los unirá durante toda la vida.
Señaló que la leche materna se debe dar a libre demanda y de preferencia de diez a quince minutos por cada seno; en los primeros días el número de tomas es más frecuente, hasta ocho a diez veces por día, pero conforme crece y se estimula más la producción de leche, se van espaciando las tetadas. Sin embargo, es importante no dejar pasar más de dos horas y media entre una toma y la otra, ya que pudiera registrarse baja en los niveles de azúcar en la sangre del bebé.
Es importante, añadió, evitar que duerma más de tres horas seguidas, es necesario despertarlo y lactarlo, pues entre más horas pase sin alimentarse, mayor es el riesgo de que se reduzca la glucosa, lo cual puede provocarle somnolencia, letargo y falta de energía para succionar y alimentarse. En casos extremos pueden presentarse crisis convulsivas.
Sugirió a las madres evitar el uso de leches industrializadas, también conocidas como de fórmula, pues además de que no proporcionan las defensas que requiere, el bebé no gasta la misma energía que aplica cuando succiona el pezón, pues con el biberón fluye libremente la leche y no se esfuerza; se hace flojo y después ya no querrá la leche de mamá; por ello debe complementarse la lactancia materna durante los primeros seis meses de vida.
Otra desventaja de la leche industrializada es que al manipularse los biberones, el chupón y otros recipientes, aumenta el riesgo de infecciones en el niño, y su alta concentración le puede provocar estreñimiento.

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